FERRYBALEAR, Nota de Prensa conjunta Baleària, Trasmed y GNV
Los principales dirigentes de las tres compañías líderes que operan rutas marítimas con Eivissa, Adolfo Utor (Baleària), Simone Del Vecchio (GNV) y Ettore Morace (Trasmed), han mantenido hoy un encuentro institucional con el president del Consell Insular d’Eivissa, Vicent Marí, con el objetivo de abordar, desde una posición constructiva y de colaboración, la necesidad de avanzar en políticas públicas que sitúen en el centro la vida cotidiana de los residentes y de los trabajadores temporales.
En este marco, las navieras han reiterado su disposición a colaborar con el Consell d’Eivissa para reforzar la sostenibilidad de la conectividad, de manera compatible con la protección del territorio y con las necesidades de quienes lo habitan y lo sostienen. Las tres compañías han subrayado su compromiso de contribuir desde la experiencia operativa y el sentido común, apoyando soluciones de movilidad sostenible que no penalicen la vida diaria en la isla.
La reunión se ha desarrollado en un tono cordial y de cooperación y ha concluido con el compromiso de mantener un diálogo continuado. Ambas partes han coincidido, asimismo, en la necesidad de implicar al conjunto de sectores y a la sociedad civil en un debate de fondo sobre conectividad sostenible y turismo responsable.

No estamos ante un despliegue de diplomacia con un líder nacional o autonómico; estamos hablando de un político de ‘tercer nivel’. Cuando la cúpula directiva —propietario incluido— se ve obligada a bajar al barro para reunirse en persona con un cargo insular, no es cortesía: es PÁNICO en estado puro. Es la genialidad habitual de nuestra clase política: en su afán por ‘solucionar’ algo, logran el milagro de engendrar un desastre todavía mayor.
Lo más sensato que se ha dicho y escrito al respecto que apareció en medios unos días antes de esta reunión es esto:
Restringir la llegada de pasajeros con su vehículo en ferry aumenta la huella de carbono (La limitación a la movilidad en Illes Balears no es el principal inconveniente que introducirán las restricciones)
https://www.gacetanautica.es/noticias/restringir-la-llegada-de-pasajeros-con-su-vehiculo-en-ferry-aumenta-la-huella-de-carbono
Kalliste vendido para chatarra a Turquía.
Esta si podría ser la forma.
Todas las navieras juntas. Lo piden con educación.
Y a ver si se puede arreglar. Del todo no va a ser, no van a cambiar al 100% sus propias decisiones. pero venga, al 50%
Lo que no se puede hacer son amenazas y chantajes. Aquello de «me llevó el Eleanor Roosvelt». Pues llévatelo que otro vendrá.
No PRIAM,… otro no vendrá… porque si se va para poner otro de menor capacidad, y en verano el segundo barco ya no opera con la segunda frecuencia diaria, como había, es porque no hay demanda para llenarlos, y… si no hay demanda no hay negocio, y… si no hay negocio quien va a venir para palmar pasta: NADIE.
Yo si voy a por más allá y más lejos del artículo reseñado: Si quieren poner limitaciones a las masificaciones y al exceso de turistas y de coches, etc. etc. etc. que empiecen de una vez por meter limitaciones en los aeropuertos y al tráfico aéreo, y se dejen de dar caña a los cruceros, y a lo que llega por ferry… Porque mientras limitan a los ferrys, en Palma el aeropuerto de Palma lleva en obras dos o tres años ampliando su capacidad con más módulos de embarque, con más puertas de embarque, más cintas de maletas en llegas, más y más, … Hasta que la isla se hunda por exceso de gente.
No es sostenible que unos políticos estén demonizando un medio de transporte atacando lo que viene y llega en el embarcado, … en un discurso de poner freno a las masificaciones mientras el otro (que es la principal forma de llegada de turísticas) estos mismos políticos están ampliando mucho sus capacidades.
Ojalá me equivoque, pero… como empiecen con las limitaciones de vehículos en todas las islas, las conexiones con los JAUME ya serán un exceso de plazas y capacidad.
No te digo que si, ni que no. No tengo claras las limitaciones. No sé hasta que punto debe llegar.
Pero si tengo claro que a ningun naviero se le puede permitir chantajear a la autoridad pública. En este caso con llevarse un ferry chipriota (bajo efecto sobre el empleo).
Te aseguro que antes de Balearia, ya había barcos que iban a Baleares. y después de Balearia, seguirá haciéndolos.
Así que mejor pedirlo todos juntos y de forma educada
PRIAM, conviene no confundir la autoridad pública con el cargo político, ya que lo que estamos presenciando son, esencialmente, decisiones políticas.
De la misma manera que han optado por restringir la entrada de vehículos de particulares, podrían haber legislado para reducir las licencias de las empresas de alquiler de coches (rent-a-car), limitando así la oferta masiva en el mercado de la isla. También podrían haber decidido limitar el número de vuelos, restringir el horario operativo del aeropuerto o, años atrás, haber frenado el aumento descontrolado de plazas turísticas.
Incluso el diseño portuario es fruto de la política: se decidió dotar a Botafoch de numerosos muelles y configurar el puerto de Ibiza de modo que permite la llegada simultánea de buques de gran calado. La situación actual es la consecuencia directa de decisiones pasadas; lo que proponen ahora no es una solución estructural, sino un parche.
Por otro lado, informar a un político sobre las consecuencias de sus actos no es un chantaje. Es cierto que Adolfo Utor tiene un estilo directo y sin rodeos, pero su interlocución se basa en advertir sobre el impacto real de estas medidas. Ante este escenario, me pregunto: ¿quién protege a los ciudadanos y a las empresas del arbitrio y el «chantaje» de ciertas agendas políticas?
Actualmente, Ibiza se encuentra marítimamente estrangulada. A las limitaciones de entrada de vehículos —que en el caso de Formentera se han revelado como una mera tasa recaudatoria— se suma el cierre de facto del puerto comercial de Sant Antoni.
Estas restricciones no reducirán la afluencia de visitantes; simplemente desviarán el flujo hacia el avión (un medio de transporte más contaminante) y fomentarán aún más el uso de coches de alquiler. Por tanto, los atascos y el colapso viario que hemos sufrido este año persistirán, demostrando que estas políticas no atacan la raíz del problema.
Está claro que la limitación de entrada de vehículos, primero en Formentera, ahora en ibiza, le toca el bolsillo a las navieras, y es normal, y está bien, la reacción de ir a parlamentar. Pero aquí hay una cosa impepinable: hay exceso de vehículos y este político está poniendo medidas reales.
El mensaje de amenazar con quitar el Roosevelt o eso de que “no hay negocio”, es tratar al público de tonto. Esto es una gallina de los huevos de oro y algunos la quieran para hacer un caldo. Venga ya.
Toni, entiendo tu punto de vista, pero creo que partes de un análisis algo superficial de cómo funciona el transporte marítimo y la economía de las islas.
Dices que el político está poniendo «medidas reales», pero la realidad es que son medidas reactivas y recaudatorias. El ejemplo de Formentera es claro: no ha disminuido el número de coches significativamente, simplemente ahora se paga una tasa. Eso no es gestionar el exceso de vehículos, es monetizarlo. Si realmente se quisiera atajar el colapso viario de Ibiza, se actuaría sobre la raíz: el volumen de la flota de los rent-a-car y la falta de un transporte público eficiente, no sobre el vehículo particular que llega en barco, que representa un porcentaje menor del problema.
En cuanto a lo que mencionas sobre el «negocio» y el Fast Ferry Eleanor Roosevelt, no es una cuestión de «hacer caldo con la gallina de los huevos de oro», sino de viabilidad operativa. Una naviera es una empresa, no una ONG. Si la administración impone restricciones que reducen drásticamente la ocupación de las bodegas, la ruta deja de ser eficiente.
Mover un buque de esa tecnología y dimensiones implica costes operativos inmensos. Si el político «estrangula» la entrada de vehículos de forma arbitraria, la naviera se ve obligada a redistribuir sus activos hacia rutas que sí sean rentables, como las del Estrecho (OPE), Canarias —donde no hay una estacionalidad tan marcada— o el resto de la Península. En esos lugares, sí ven el transporte marítimo como una base fundamental de su conectividad.
Hay que entender que tenemos un ferry rápido diario entre Mallorca e Ibiza solo porque está integrado en la línea Palma-Ibiza-Dénia; si dependiera exclusivamente del trayecto Palma-Ibiza, la conexión diaria no sería sostenible. Por tanto, retirar un buque no es una amenaza, es gestión empresarial básica ante la falta de rentabilidad provocada por decisiones externas.
Lo que parece que no ves es que si las navieras reducen frecuencias o retiran buques, los perjudicados no son solo los empresarios, sino todos nosotros:
I./ Menos conectividad para los residentes.
II./ Encarecimiento de los suministros que llegan por mar, un coste que terminamos pagando todos los residentes de la isla.
III./ Mayor dependencia del avión, que es un medio más caro y significativamente más contaminante.
No se trata de tratar al público de tonto, sino de que la ciudadanía entienda que las decisiones políticas populistas tienen consecuencias técnicas y económicas que terminamos pagando todos.
El año 2025 el tráfico aéreo que está por encima de los 9 millones de pasajeros creció un 3%, sin que los pasajeros tuvieran ningún problema con la oferta de coches de alquiler. Sin quejas de los hoteleros.
Por lo contrario el tráfico marítimo con la península que está entorno a los 700 mil pasajeros cayó un 6% en el 2025.
Este es el gran éxito de las decisiones públicas, más transporte aéreo menos transporte marítimo, gracias a las restricciones.
No pueden decir que son medidas medioambientales cuando fomentan el transporte aéreo restringiendo el marítimo.